Enredar o tejer

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ayer volví a instalar la cámara web de mi notebook por segunda vez. Me llevó varios días hacerlo. Ignoro la razón por la que se desinstaló. Algún software maligno habrá decidido que era mejor no tener disponible esa cámara. Para restablecer su funcionamiento apelé a todos mis conocimientos de búsqueda, alguna habilidad para comprender windows y sobre todo a mi paciencia ante la impotencia. Es que las máquinas enriedan en lugar de tejer. Arman madejas más que redes. Uno tira un hilo y puede pasar que la “galleta” afloje o se ponga peor. Para reparar el funcionamiento de mi cámara web recorrí varias veces los resultados de google, probé repetidas veces las fórmulas que usuarios colaborativos recomendaban en youtube y en distintos foros taringueros o yahooeros. Sin embargo, parecía que distintas trampas impedían que logrará mi cometido. Hasta que finalmente en algún momento dí con la respuesta. Ahora pienso que tal vez podría no haberlo conseguido nunca. Hubiera quedado atrapado. ¿Es posible pensar a la red cómo una tela de araña donde quedamos prisioneros de vez en cuando? ¿Dónde está la trampa en internet? Seguramente se les ocurren muchas trampas en las que han caído. Por esto me parece interesante pensar en cómo vemos a la red porque me da la impresión que tendemos a caer en la vieja dicotomía de los apocalípticos y los integrados, hoy actualizada como tecnofílicos y tecnofóbicos. Vemos una trampa constante o miles de manos solo dispuestas ayudarnos sin pedirnos nada a cambio. ¿Y cuál sería la imagen de la mezcla, del mestizaje de estas dos perspectivas? Un buen punto de partida para estas reflexiones sería ver nuestras propias prácticas cotidianas con internet. Para pensar un poco el tema de las trampas les dejo un link a una charla organizada por el sitio “Culturas Tecnocientíficas” donde Alberto Corsín Jiménez nos hablar de su texto “Three traps many” http://www.youtube.com/watch?v=rgJjzHmRr0E. Hasta el próximo post.